martes, 19 de febrero de 2008

¡GRAN PREESTRENO!


Como veis, ya tenemos fecha para tan esperado acontecimiento. Para confirmar vuestra asistencia o plantear cualquier duda mandános un e mail a nuestros correos personales o bien a:




Con dicha confirmación os reservaremos un asiento para que podáis disfrutar de la mejor manera posible de nuestro trabajo.

Más adelante explicaremos cómo llegar al lugar de la cita y, si venís de fuera, la mejor manera de acceder al Campus.

¡Os esperamos!

lunes, 18 de febrero de 2008

El cartel.

Uno de los elementos más esperados de toda película es su cartel. Dada la cercanía del preestreno (¡¡¡hoy mismo nos lo confirman!!!), no hemos querido esperar más para mostraros el nuestro.

Como novedad deciros que en el cartel, por primera vez, se muestra a Joaquín Maroto tal y como es. Espero que os enganche para ver la película.

martes, 12 de febrero de 2008

Diario de rodaje III


Continúa hoy, más de un mes despues, las crónicas del rodaje. Sentimos la tardanza, pero como ya se ha explicado, estamos ultimando todos los detalles para el estreno, que se supone más que próximo. A pesar de no tener el día y la hora confirmada ya sabemos que no hemos de esperar ni tres semanas para que acontezca.

Volvamos al rodaje, casi un año atrás...


-22 de febrero. Singra, Teruel.
Supuestamente hoy era uno de los días más complicados. Teníamos una gran cantidad de planos, alejados unos de otros y en los que tenían que intervenir factores externos a la dinámica que el grupo comenzaba a coger: un rebaño de ovejas y un pequeño grupo de figurantes. Además se nos añadía otra complicación: cambios constantes de luz, un frío salvaje y un fuerte viento del norte.
A pesar de todas las complicaciones resultó ser un rodaje dinámico y conseguimos aprovechar el tiempo al máximo; nos levantamos a las 5 de la madrugada para poder comenzar a trabajar a las 7. Completamos casi toda la secuencia pero en su tramo final, el esfuerzo acumulado, junto con un duro sol vespertino, minó nuestro ánimo, perdiendo la tensión del rodaje y perdiendo también una importante escena dentro de esta secuencia 2.

Tras el trabajo partimos hacia la provincia de Cuenca. Nuestro destino, Talayuelas, pueblo de veraneantes valencianos al pie de la Serranía. La temperatura, -4ºC. La casa, del color de la noche.

-23 de febrero. Pedro Izquierdo, Cuenca.
Este día amaneció como cayó la noche anterior. Un frío negro dormía en la casa que nos prestaron en Talayuelas (Cuenca). La falta de aparatos de calefacción y el frío acumulado en los tabiques y en las cañerías (¡¡¡heladas!!!) convertían el piso en una nevera. La noche fue dura. El despertar, gélido... El día, sin embargo, transcurrió con tranquilidad hasta la hora del rodaje. La escena 3.2 nos esperaba en un enclave alejado de todo y complicado por todo. Pedro Izquierdo es una aldea dependiente de Moya, antigua ciudad, hoy en ruinas. Pues en Pedro Izquierdo, 6 km a la izquierda, se encontraba el set, en un páramo que otrora fue cruce de reinos: Las Tinadas de Nadiar.

El comienzo del rodaje se retardó por culpa de las malas condiciones en las que nuestra maquilladora tuvo que trabajar: a la intemperie. Esto pasó factura. El rodaje tuvo que acabar de mala manera con la noche cayendo inminente sobre nosotros. Tomamos la determinación de tener que repetirlo en otra fecha. Cosechamos nuestro primer fracaso.

domingo, 3 de febrero de 2008

¿Peli de miedo?


En los últimos años, hemos podido observar un resurgimiento evidente del género de terror. Al igual que sucedió durante los años setenta con el cine norteamericano, el cine japonés se abrió paso en todo el mundo a principios del nuevo siglo. Estas pequeñas y humildes producciones recuperaban el miedo y la tensión de lo que no sale en la pantalla. La imaginación del espectador siempre es más sofisticada que cualquier efecto especial.



Desde el cine español, caracterizado por la falta de recursos, se tomó como una máxima esta forma de hacer cine. Y triunfó. Gracias al terror psicológico se consigue un estilo austero y elegante en el que los actores y el escenario retoman el protagonismo frente a los monstruos sin alma fabricados por ordendor. Esta situación hace necesario un especial cuidado en la selección de los ambientes, teniendo en cuenta cada detalle. No puede haber nada fuera de lugar. Todo tiene que estar bajo control para que la atención del espectador no se desvié y decaiga la tensión.



Cuando empezamos a rodar Los Ajos Quemados, no teníamos clara la orientación temática del film. Sabíamos que era una película histórica; sabíamos que se contaba una historia dramática, pero no éramos plenamente conscientes del ambiente que le estábamos dando. Todo el metraje está impregnado de una pátina extraña que contagia a las situaciones y a las personas. No se trata de algo palpable, sino de una bruma invisible que ha dado un carácter propio a las imágenes. Y esto es muy interesante.



Es interesante porque no nos habíamos planteado hacer una película de miedo y, aunque tampoco pueda integrarse plenamente en el género, nadie puede negar que hay algo más. En El envés, desde el relato original, sí se intenta dar una visión cercana al cine de terror. Sin embargo, en Los Ajos Quemados, esta condición nace de la impregnación inexplicable que ha adquirido al unir todas las piezas.



Por lo tanto, es difícil responder a la pregunta de si estamos ante una "peli de miedo". Hay tensión, hay situaciones sorprendentes y extrañas (incluso grotescas) y, si hay miedo, este surge de un todo que no alcanzamos a comprender. Quizás aquella época fuera así. Quizás las gentes eran tan extrañas y los lugares tan inquietantes. Quizás el mundo todavía tenía algo de mágico.



(Y nosotros hemos sabido recuperarlo).

jueves, 17 de enero de 2008

Rozando la palabra "fin".

1808, año bisiesto, comienza la guerra de la independencia
29 de Febrero de 2oo8, se cierra un capítulo de la historia

Caminan los recuerdos olvidados

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Todo se está ultimando. Y eso ya es mucho. Sentimos el abandono, la incertidumbre y la falta de noticias. No hay excusa. Sólo podemos decir que, poco a poco, van encajando todas las piezas del puzzle. Resulta curioso ver cómo el trabajo individual casa con el colectivo y da lugar a una obra sólida y coherente.

En los próximos días, después del duro trabajo que nos ha alejado de vosotros, publicaremos un reportaje sobre la creación de la música y su inserción sobre el metraje. Asimismo, os informaremos del trabajo de etalonaje final, efectos especiales y adaptación de El envés.

Muchísimas gracias por vuestro interés y paciencia. Os deseamos un feliz años y esperamos contar con todos vosotros desde el blog de Los ajos quemados.

domingo, 23 de diciembre de 2007

Diario de rodaje (la salsilla II)

Segunda etapa de los diarios de rodaje, tal y como se anunciaba dos posts más abajo. Hoy mostramos las dos primeras jornadas de trabajo, puesto que el día 19 sólo fue de desplazamiento. Aquellos fueron días plomizos pero llenos de ilusión e ímpetu. También podemos hablar de éxito en nuestra labor a pesar de nuestro segundo unidad de cámara (A.R.), que pasó dos días grabando en DV y que tampoco dio muestras de interés por mejorar ni de arrepentimiento por sus errores. Algunos creen que saben más de lo que realmente saben. La independencia exhibida y la arrogancia del elemento fue luego duramente reprimida por el resto del equipo y quizá la única nota triste fue el aislamiento que sobrevino al chico a medida que la producción avanzaba. Aún así asumo mi culpa y aunque el error es suyo por no escuchar y reincidir en ello, la responsabilidad es mía por no estar encima de quién ya se sabe que no puede valerse por sus propias ideas.
A pesar de todo, salud para él y suerte en sus trabajos, que ya vemos que estan siendo exitosos.



-20 de febrero. Fuente el Saz, Madrid.
Día muy nublado. Perdemos una hora en diversos atascos a lo largo de la A1. Aún así tenemos tiempo por delante para grabar la escena 1. No encontramos problemas para situar todos los raíles. Comenzamos el rodaje, ciertamente, un poco tarde. El travelling es complicado, a menudo notamos golpes que el estabilizador de la cámara no puede controlar. Precisamos de una amortiguación mayor en las ruedas del carro que discurre por los raíles. Aún así somos capaces de llevar la escena adelante con cierto éxito.
El día se mantiene gris, pero la lluvia, milagrosamente, nos respeta.
Partimos hacia Monreal del Campo esa misma tarde, al anochecer. Aquella noche comimos en un mesón de Molina de Aragón, rodeados del frío más profundo que he vivido en los últimos meses.



-21 de febrero. Monreal del Campo, Teruel.
El día vuelve a estar muy nublado. Amanece con una niebla espectacular que por culpa de la pereza del grupo desaprovechamos.
Hoy tocaba rodaje de escenas de relleno, para ambientar los fragmentos de voz en off que se intercalan en la película. Rodamos aleatoriamente por parajes que entre el llano de Monreal (Teruel) y la comarca de La Alcarria (Guadalajara) se suceden. Parajes fríos y pueblos que parecen peñascales. Fosas tectónicas como la del Alto Jiloca. Canchales en las postrimerías de Albarracín. Llanuras colmadas de materiales de extraordinaria riqueza agrícola. Y hierro bajo nuestras botas. Hierro y fósiles paleozoicos a las faldas de Sierra Menera.
Creo que no hay lugares que me agraden y me inquieten tanto como la provincia de Teruel y, en general, el sur del Macizo Ibérico.
Por fin, hacia las 4 de la tarde rompe a llover con fuerza. Cuando para, nos dirigimos a Singra, para empezar a establecer las pautas a seguir al día siguiente: a priori, uno de los más complicados.
*2º apéndice: la "pechiuga", el "arrós" y la "truchea" fueron el menú de una noche dominada por la ilusión que en mi corazón golpeaba deseando ver el Inter de Milán-Valencia. Mi gozo en un pozo al saber que la truchea se iba a freír al ritmo de un insípido Barcelona-Celtic.
*corolorario: al resto no le importó.
el director

martes, 18 de diciembre de 2007

Productoras. "Helando sueños"


Suelo empezar mis artículos hablando del cine, de la ilusión que genera, de cómo se implican las personas sin ningún tipo de afán de protagonismo. No obstante, en esta ocasión, no puedo ser más que sincero. Y, por extraordinaria similitud, la sinceridad puede confundirse con la crueldad.


Los ajos quemados es nuestro primer gran proyecto cinematográfico, lo que no nos sitúa en muy buena posición para negociar con productoras. Sin embargo, nosotros no pretendíamos negociar con ninguna productora, sino que apareció ella sola. Apareció tal y como desapareció: de la nada a la nada. Y eso que lo prometían todo.


Tal vez fuera nuestro excesivo entusiasmo lo que nos llevó a creer en los retorcidos delirios mentales de nuestros queridísimos pseudo-ayatolás particulares. Estos hombres recios, de modos toscos y fantasías grandilocuentes, ya le habían dado una serie de televisión a Joaquín Maroto y lo único que hemos obtenido hasta el momento ha sido un trípode roto.


El caso es que la palabrería es tentadora, aunque venga de gentes extrañas. Los sueños son fáciles de leer en nuestras caras y la tentación de apuntarse un tanto sin aportar nada es irresistible. Bien, lo admito; les creímos. Nos ilusionamos y les dimos de comer. Y no poco. Todos sabemos que los productores, cuanto menos contribuyen, más consumen. El atascaburras es su néctar y su ambrosía. No conocen la moderación en ningún sentido.


Llegados a estas alturas, no quiero ser hiriente. La película ha salido pese a ellos y el mérito es más nuestro. No está bien vender aire a precio de oro. No está bien ser una cosa para olvidar o para recordar lo que debemos evitar. Que conste que no les guardamos rencor, porque son divertidos. Porque ahora nos reímos y porque, si Vicente Navarro finalmente hace el cómic del rodaje, serán nuestros Hernández y Fernández.


Sólo me queda prevenir a los futuros cineastas. Tened cuidado. Son altos, grandes, llevan largas barbas y horribles jerseys verdes. Hablan muy alto, no sólo a ti. Hablan para ser oídos, no escuchados. Dicen lo que quieres oír y no escatiman en promesas incumplidas. Pero, sobre todo, son prescindibles.


Puede que nunca hayan cumplido sus sueños.


Mejor que dejen de helarle los sueños a los demás.